Visitante Nro:

Línea gratuita para mujeres víctimas de violencia. 24/11/2014

El 0800- 666- 8537 funciona todos los días del año las 24 horas, para casos de violencia doméstica y delitos sexuales. Brinda asistencia especializada, orientación y derivación tanto a las mujeres víctimas de violencia de género, como a los niños y niñas víctimas de maltrato y abuso infantil.
La Ciudad cuenta con la Línea gratuita para mujeres víctimas de violencia doméstica y delitos sexuales, el0800- 666- 8537, que funciona todos los días del año las 24 horas.
La línea de asistencia social para consultas sobre violencia de género recibió durante el 2013 más de 9.000 llamadas.
La línea telefónica gratuita brinda asistencia especializada, orientación y derivación tanto a las mujeres víctimas de violencia de género, como a los niños y niñas víctimas de maltrato y abuso infantil.
Está conformada por tres líneas de atención:
• Línea Mujer, con la opción 1 Violencia doméstica hacia la mujer, y la opción 4 Delitos Sexuales.
Violencia hacia la mujer atiende los 365 días del año durante las 24 horas, ofreciendo una respuesta inmediata para salir del desamparo y el aislamiento a través de la contención y la derivación a los centros de atención (C.I.M.) y/ o redes de Salud. Por otra parte, orienta hacia la utilización de los recursos de la comunidad para la asistencia y tratamiento de los aspectos legales, psicológicos y médicos que surgen de esta problemática, y articula con instituciones públicas y/o privadas la asistencia y tratamiento en la especificidad. Asimismo, brinda contención, auxilio y asesoramiento a las personas que consultan el servicio.
• La Línea Te Ayudo es para atención a niños/as y/o adolescentes víctimas de maltrato y/o abuso sexual infantil. Atiende los 365 días del año entre las 6 y las 24 horas. Es la opción 2 Maltrato y Abuso Sexual Infanto-juvenil.
Se trabaja sobre la ansiedad de las/os consultantes, asesorando específicamente en la temática. Propone acciones concretas a seguir e implementa una estrategia a seguir según el caso específico, posibilitando la derivación hacia servicios sociales, legales y/o terapéuticos en situaciones de riesgo de niñas/os y adolescentes maltratados/as.
• La Línea Salud es para la prevención, asesoramiento y derechos a la salud. Tiene dos opciones, la 3 Derecho a la Salud y la 4 Delitos Sexuales.
Atiende los 365 días, de lunes a viernes de 8 a 20 horas y sábados, domingos y feriados de 11 a 19 horas. Aquí se informa y asesora sobre todos los derechos de la salud y calidad de vida de la mujer y busca contenerla ante situaciones de angustia provocadas por su estado de salud.
Otras acciones de prevención
• En los casos de mujeres víctimas de violencia es importante el tratamiento temprano de estos casos, ya que en la Ciudad de Buenos Aires casi el 50% de las esposas maltratadas sufrió los primeros abusos durante el noviazgo.
• Durante todo el año el Ministerio realiza campañas de detección y prevención, ya que al trabajar con los jóvenes y sus primeras relaciones, se evitan femicidios. En el marco del Día de los Enamorados, se presentó la campaña "Si hay amor no hay violencia".
• "Ciudad sin violencia" es el programa de la Dirección General de la Mujer que dicta talleres de concientización, prevención y detección primaria de violencia para jóvenes en las escuelas medias de la Ciudad. Las actividades comenzaron en las comunas 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano).
• La Ciudad cuenta con Centros Integrales de la Mujer (CIM) en los cuales ofrece espacios de contención para las víctimas; terapia individual y grupal; asesoramiento legal y atención integral gratuita para las mujeres.
• CIM con Noviazgos violentos: Elvira Rawson (Salguero 765), Lugano (Av. Escalada 4557), Maria Gallego (F. Beiró 5229) e Isabel Calvo (Piedras 1281).
• Actitudes/acciones relaciones violentas: lo que caracteriza el comienzo de este tipo de relación es lo que se denomina violencia emocional o psicológica, que es poco visible. Sin embargo, hay actitudes y acciones que constituyen señales de alerta e indicadores de una relación violenta: los celos, la humillación, el sometimiento al silencio, que se controle el modo de vestir, a dónde va, exigirle a la novia tener el celular siempre prendido y que responder sin demora y continuamente, que revise los mails, llamadas, chats; que impida contacto social con amigas u otros hombres. Además, es característico que todos estos comportamientos sean fundamentados con consignas de amor, cuidado y protección.

Los vecinos que resisten. 24/11/2014

Vivieron toda su vida en esas casas, que quedaron atrapadas entre edificios; el barrio ya no es el mismo, pero hacen oídos sordos a las ofertas de las inmobiliarias que quieren comprar viviendas para demolerlas; testimonios de gente que no se tienta ni renuncia.
Como una historia circular, Priscila Mazzitelli recuerda que su casa, construida por una familia de dinamarqueses en los años 30, fue la primera de toda la manzana baldía. Ahora, también es la única casa, pero no la rodea el verde de entonces, sino edificios que, como gigantes, encajonan su hogar del barrio porteño de Balvanera.
Nada es lo que era. "Donde está este edificio había una casa", dice, parada en la vereda, frente a la suya. Y señala la torre que está a la derecha. Una mole de más de diez pisos que para ella sigue siendo el hogar de aquellos "estupendos" vecinos. "A la señora le gustaba hacer pastas con mariscos, con rabas, calamares. Y nos traía una fuente para compartir. Ellos eran bastante más grandes y nosotros, sus niños mimados". Algún verano vacacionaron juntos en Uruguay.
Pero un día la señora de al lado quedó sola y una hija se la llevó a vivir con ella. Entonces, compró un matrimonio joven. "Nosotros pensábamos que reformarían la casa y vivirían acá. Pero la verdad es que muy decentes no fueron porque se encargaron de lograr que recatastraran la manzana de modo que se pudiera construir en altura", recuerda. Ese fue el inicio de los paredones. "Se recatastró la zona y vendieron la casa a alguien que después construyó este edificio". De esto hace siete u ocho años, calcula.
Desde que su barrió empezó a cambiar los empezaron a "hostigar" para que vendieran. "Se van a quedar encerrados, no les va a llegar el sol", eran algunas de las expresiones que más oyeron.
"Donde está este otro edificio, había una casa reformada a nueva. Era una belleza en la esquina", dice. Habla de un garaje tranquilo al que Giusepino, uno de los tres gatos que aún conserva Priscila, siempre iba a pasar las tardes. "Los gatos se marearon un poco con los cambios del barrio, pero él mantiene esa costumbre de ir a tirarse ahí", dice. Ahora es un palier abierto. "Por suerte los vecinos del edificio nunca le hicieron nada malo. Se ve que no molesta". De algún modo, él conserva su barrio.
"Donde está ese edificio que da a mi contrafrente, también había una casa. Era preciosa, de dos plantas, con pileta y la destruyeron para construir", dice y remarca el oxímoron: destruir para construir. "Empezó a valorizarse el metro cuadrado", agrega, con tono de experta. Alguna experiencia inmobiliaria tiene: desde que su barrió empezó a cambiar los empezaron a "hostigar" para que vendieran ellos también. "Se van a quedar encerrados, no les va a llegar el sol, ya tenemos comprador", eran algunas de las expresiones que más oyeron.
Con un metro cuadrado revalorizado las empresas no querían perder la oportunidad de aprovechar al máximo la tierra. "Nosotros nos sentimos traicionados un poco por los vecinos", reconoce Priscila ahora que ya no hay rastros de ninguno. Les ofrecían hacer un fideicomiso, dejarles uno o dos departamentos y muchos se tentaron. Ellos aún hoy reciben cartas de inmobiliarias dispuestas a comprar. Algunas ya se resignaron: "Una vez, el hijo del dueño de la inmobiliaria que vendió prácticamente toda la manzana me dijo. 'Mirá, no te voy a llamar más porque vos estás enamorada de tu casa".

Sobre el arbolado boulevard García del Río, en el barrio de Saavedra, a una cuadra de distancia una de otra, hay dos de estas casas que, como la de Priscila, sobreviven entre grandes edificios. Lucen empequeñecidas, cada una resistiendo en su manzana, custodiadas por paredones que las encorsetan hasta asfixiarlas.
Cuando el código de planeamiento urbano de una ciudad cambia, empieza a modificarse el tipo de construcciones. Esto impacta en el perfil de sus habitantes. Muchos, optan por despedirse de sus vecinos, recibir el dinero que les ofrecen las inmobiliarias y ver cómo su casa se vuelve escombros; otros, prefieren mantener su lugar, con algo menos de sol y con más "compañía": los edificios colindantes a sus patios son paredes con cincuenta ventanas de nuevos vecinos que se convierten en extraños testigos de su cotidianeidad.
En una de esas casas, en García del Río al 2500, vive Juan Brez. De un lado de la casa que heredó de sus tíos, hace años que hay un edificio; como tiene un parque, les deja un poco de aire. Del otro, en una casa modesta vivía el zapatero del barrio y su esposa. Juan cuenta que de un día para otro la casa se vendió y no demoraron mucho en tirarla abajo. "Vinieron un día y empezaron a demoler. La medianera que compartíamos también cayó, sin permiso, sin avisarnos nada", se queja. Intentaron pagarle 40.000 pesos, una especie de indemnización, dice. Pero agrega que la rechazó. Prefirió recurrir a un abogado.
"Con todo esto tengo pensado vender e irme. Me invadieron la privacidad, hicieron lo que quisieron y se fueron", dice Juan Brez
Invita a conversar en un banco frente a su casa, al aire libre, a la sombra de los árboles. Su vereda no recuperó nunca la tranquilidad de antes. "El año y medio de construcción fue tremendo para nosotros", dice. A los ruidos constantes, que soportaron cada día entre las siete de de la mañana y las seis de la tarde, se les sumó un accidente. Juan cuenta que, además de los ladrillos y el cemento que solían llover en su patio, una tarde cayeron desde las alturas una chapa y unos tirantes. "Si hubiera habido alguien afuera lo mataba de un golpe", dice. Cuenta que tiene varios hermanos, uno de ellos discapacitado, que estaban en la casa. Dejó registrado el incidente en el gobierno de la ciudad, pero nunca tuvo respuesta.
"Con todo esto tengo pensado vender e irme. Me invadieron la privacidad, hicieron lo que quisieron y se fueron", dice. Ofertas no le faltan. Como le pasa a Priscila, para él es común encontrar debajo de su puerta cartas de inmobiliarias que lo invitan a vender su propiedad. "No puedo vender de un día para el otro. Primero quiero que arreglen lo que rompieron, que alguien se haga cargo de las filtraciones, las rajaduras, la humedad que quedó", enumera. "Y hay muchos recuerdos en esta casa como para irse así por decisión de otros", también dice.
La casa de su vecina de la otra cuadra, la de Lorena Muñoz, aunque tiene un jardín en el frente, se pierde entre dos torres que se elevan diez veces más altas que su casa. El ruido de un metal cortándose molesta el oído; se nota en las caras de seños fruncidos que quienes pasan de casualidad por la vereda de este barrio tranquilo. A Lorena, que hace una década que vive allí con su madre, el ruido la acompaña desde los últimos tres o cuatro años. Ya no recuerda bien, dice.
Una casa que sobrevive en el barrio de Belgrano, muy cerca de la avenida Cabildo. Foto: LA NACION / Matías Aimar
"Antes eran todas casitas como la nuestra, pero después empezaron a hacer estos edificios", dice. Señala a lo largo del boulevard verde de Saavedra, enmarcada de paredes con hileras de balcones. "Pensamos que iba a haber más movimiento con todo esto, pero sigue siendo tranquilo. Salvo este ruido constante de las obras. Es como que no termina nunca". Lorena está con ganas de irse adentro, de volver a la calma de su casa. Cada dos palabras agrega: "Es todo".
Difícil conversar en la vereda sin elevar el tono. Con la intensidad de dos que discuten Lorena cuenta que lo que también la tiene cansada es la pila de ofertas que se acumulan para instarla a vender su casa. "Siempre les decimos que no estamos interesados", comenta. "Con mi mamá no queremos vender, nos encanta acá y no queremos empezar a pensar dónde vamos a ir, porque aunque te den un montón de plata, pensamos: ¿dónde conseguimos otro lugar así de lindo?". Tanto la acosaron con la idea de trocar la casa por un departamento que una vez llegó a decirles: 'Mirá si me voy a ir de esta casa con paredes de verdad a la de ustedes, con paredes de cartón'. Para ella "no es negocio" el cambio. El tema es que la casa está dividida en tres y los otros dos propietarios ya están convencidos de vender. "Nosotras somos la piedrita en el zapato". Por ahora resisten.
Zulema tiene más de 80 años y desde los once vive en esta casa en el barrio de Belgrano. También ella resiste. "Por más de que se levanten edificios la casa va a quedar en pie hasta que duremos los viejitos", dice. Conversa con la puerta apenas entreabierta. En esta casa tipo chorizo, de las que ya cuestan encontrar cerca de la avenida Cabildo, Zulema vive entre tres familias. "Acá antes eran todas casas así, bajas. Se comparte, pero diferente a lo que pasa en un edificio de esos altos que uno ve". Se disculpa, quiere volver adentro

Postas aeróbicas en la Ciudad. 24/11/2014

Son áreas especialmente diseñadas para hacer gimnasia y ejercitar el cuerpo utilizando el propio peso. Están ubicadas en parques y plazas de Buenos Aires. El objetivo es promover hábitos saludables entre los vecinos.
La Ciudad creó postas aeróbicas en sus parques y plazas para promover hábitos saludables entre sus vecinos.
Son áreas en espacios verdes especialmente destinadas a hacer gimnasia en forma gratuita. Cada una cuenta con siete aparatos distintos diseñados para ejercitar diferentes partes del cuerpo utilizando el propio peso.
Ninguno de los aparatos es de fuerza para que la gente desarrolle hipertrofia o musculatura, como sucede con los de un gimnasio. Son de baja intensidad, recomendados como complemento de una actividad aeróbica y aptos para cualquier persona.
¿Dónde están las postas aeróbicas?
Se encuentran en:
• Parque Thays,
• Parque Alberdi,
• Parque Centenario,
• Parque San Benito,
• Parque Avellaneda,
• Parque General Paz,
• Parque de los Andes,
• Plaza Haití (en el Parque Tres de Febrero),
• Plaza Estado de Israel (también en el Parque Tres de Febrero),
• Plaza Democracia,
• Plaza Rubén Darío,
• Plaza Irlanda,
• Reserva Ecológica
• la Isla de la Paternal.
Las postas aeróbicas son impulsadas por la Ciudad a través del Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público.

ULTIMA ACTUALIZACIÓN: 24/11/2014

Más noticias "Locas"

 

 

© A100.COM.AR - Todos los derechos reservados. Resolucion optimizada: 1024x768 - 2011