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"Humans of Buenos Aires": las fotos que le ponen caras a la Ciudad. 24/08/2015

La fotógrafa Jimena Mizrahi desde hace tres años sale a retratar porteños anónimos, los entrevista y sube sus historias. La idea está inspirada en el proyecto "Humans of New York" y ya tiene 790 imágenes.
"Veamos si te das cuenta cómo elijo", propone a modo de juego Jimena Mizrahi y baja la velocidad de sus pasos. Son las 13:30 de un jueves nublado y ella, alta y esbelta, camina lento por la avenida Corrientes. Parece que pasea, andando como quien no mira, pero sí. En silencio, cruza las perpendiculares Uruguay, Talcahuano y a poco de llegar a Libertad se frena de golpe. "Hola, ¿Cómo estás?", le pregunta a una chica de flequillo por encima de las cejas, lentes de marco grueso y un paraguas fucsia cerrado en la mano derecha. "Retrato a personas de Buenos Aires. ¿Puedo sacarte una foto?", agrega. La frase sale de memoria, como tarjeta de presentación que repite desde mayo de 2012, cuando tomó la decisión de salir a la calle a hacer fotografías de la gente de la ciudad.
Mizrahi es fotógrafa freelance, tiene 25 años y 790 imágenes cargadas en su página de Facebook "Humans of Buenos Aires". Su trabajo está inspirado en "Humans of New York", el proyecto del estadounidense Brandon Stanton, quien se propuso crear un censo fotográfico de 10 mil neoyorquinos y acompañar cada imagen con textos breves de la historia del protagonista de la foto. Mizrahi importó la idea y la recicló. "Ya pasaron más de tres años y sigo teniendo el impulso de salir de mi casa, entrar a la calle y descubrir al otro y su historia".
Con preguntas simples como ¿Qué estás haciendo? ¿De dónde venís? ¿Qué te pone contento, qué te frustra o a qué le tenés miedo?, un hombre que estaba parado afuera de un auto, con una bebé en sus brazos, aceptó que lo fotografiara y le confesó que le daban ganas de tener una teta para poder tranquilizar a su hija cuando su mujer no estaba al lado; otro permitió que lo retratase sentado en un banco de plaza y le explicó que aunque era jubilado seguía trabajando y se había tomado el día para él -"no para su familia ni para sus amigos, para él"-. De la misma manera, una chica accedió a posar frente a su lente y le dijo que se sentía "una infiltrada en el sistema" por tener que adaptar su vestimenta rockera a una formal en su trabajo; y otro participó de una foto grupal y le contó que prefirió tatuarse a su madre muerta antes que llorarla.
"A veces preguntar algo puntual hace que el otro se abra pero otras alcanza con estar ahí, escuchando. Cuando sos sincero, invertís tiempo y buscas entender, la conexión aparece. Además hay sentimientos que nos trascienden a todos. Más allá de la etiqueta que tenga la persona -cheto, fanático del fútbol, indigente, adolescente, intelectual, cumbiero, enumera- siempre hay algo en común y quiero explorarlo".
Todos los días, durante siete horas, dos o sólo treinta minutos, entre sus proyectos como freelance, sale sin expectativas y sin una organización que la sostenga. "No planeo por dónde ir. Suelo tomarme colectivos en los que nunca viajé y me bajo en un lugar. Desde ahí, empiezo a caminar". En la espontaneidad, una cosa permanece invariable: su mochila negra y, adentro, su cámara.
Mizrahi tenía siete años, quizás ocho, cuando su tío la llevó a un local Musimundo en el shopping Paseo Alcorta y le propuso que eligiese cualquier cosa. Lo que seleccionase sería su regalo. "Agarré una Kodak a rollo. A los días, ya estaba sacándole fotos a los animales del zoológico", rememora. En su infancia el cambio fue una constante: pasó por varios colegios y distintos hobbies. Practicó gimnasia artística, voley y hockey, hizo acrobacia en tela aérea, tocó el piano, el fagot, el oboe y la guitarra. "Cuando era más chica intentaba cubrir todo. Quería nutrirme de la mayor cantidad de cosas. Ahora, creo que quizás sólo se trata de preguntarle al de al lado cómo es su vida para conocer otras experiencias".
A sus fotos suelen llegar aquellos en los que percibió una puerta de acceso. "Me acerco más a los que caminan despacio, están parados o sentados. También, a los que captan mi atención por sus características físicas, su vestimenta o por lo que están haciendo. En la mayoría de los casos, les hablo a los que vienen de frente, hacia mí, me parece violento parar a alguien que está de espaldas, en la calle".
Después de una hora de caminata por la avenida Corrientes y por la calle Florida, Mizrahi da por terminado su recorrido. Está yendo hacia la estación Carlos Pellegrini del subte B cuando, por segunda vez, se frena de golpe. Individualiza entre la multitud a una pareja con un bebé disfrazado de pingüino. ¿Cómo los vio? ¿Cuándo los vio? El radar de Mizrahi no se apaga aún cuando decide ponerle fin. Parece que pasea, andando como quien no mira, pero sí.

Nuevos centros de trasbordo y más metrobuses, las soluciones. 24/08/2015

El gobierno porteño y los expertos creen que estas medidas servirán para agilizar el tránsito
Una red de expreso regional (RER), una estación central bajo diques en Puerto Madero, un sistema regional ferroviario y la creación de sistemas de metrobuses metropolitanos son algunas de las soluciones que proponen el gobierno y los especialistas para mejorar la calidad del sistema de transporte público en la región metropolitana de Buenos Aires.
"La RER acerca a la gente a su trabajo. La estación central materializa la interconexión. La realidad indica hoy que los 100 kilómetros de vías férreas que hay en la ciudad los utilizan 100.000 personas, mientras que los 50 km de las de subte los usan 1.100.000 personas por día", explica Guillermo Dietrich, subsecretario de Tránsito y Transporte porteño.
Su idea es la construcción de una gran estación central de 400 metros de largo y cuatro plantas debajo de la avenida 9 de Julio, entre el Obelisco y la Avenida de Mayo, que conectará todos los trenes, los metrobuses, el sistema público de bicicletas, todos los subtes y la terminal de combis. Según ese proyecto, anunciado en mayo, se enlazarán los trenes que vienen desde el Sur (Roca y Belgrano Sur), desde el Norte (San Martín, Belgrano Norte y Mitre, en sus tres ramales, de Tigre, Suárez y Mitre) y desde el Oeste (Sarmiento).
El costo proyectado de la obra es de unos 2000 millones de dólares y el tiempo estimado de ejecución, de 8 años, aunque la primera etapa estaría lista en la mitad de ese plazo.
Otro proyecto, ideado por el Grupo Torcello y aprobado oficialmente, consiste en la creación de la Estación Central Buenos Aires junto con una autopista ribereña de traza bajo diques y el desarrollo de un complejo de transporte multimodal. "Nuestro proyecto está pensado como una intervención urbana de gran escala destinada a resolver problemas de mucha mayor complejidad urbanística. En todos los diques se podrá hacer transbordo con el subte; se une Constitución con Retiro y también se permitirá que un millón de personas por día pasen caminando dentro de los diques. Más que una autopista, será una ferropista", indicó Julio Torcello, autor de la iniciativa que acaba de ser premiada en Europa. El costo de esa obra es de 1000 millones de dólares y el plazo de ejecución, de dos años.
La Fundación Metropolitana, por su parte, habla de un nuevo modo de transporte para el AMBA: se trata de un metrobús con las características del BRT original de Curitiba o de Bogotá.
"El boleto se compra antes de abordar, con pocas paradas y unidades grandes que corran sobre autopistas y que hagan bajar la cantidad de autos que circulan. Por ejemplo, unir la Capital con Pilar con sólo 7 paradas y en 50 minutos", detalló Pedro del Piero, presidente de la fundación.

La mitad de las multas de tránsito en la ciudad es por mal estacionamiento. 24/08/2015

Entre enero y julio de este año, se labraron 437.701 faltas por esta razón; al igual que en 2014, es la infracción más común por encima del exceso de velocidad o cruzar un semáforo en rojo
El estacionamiento en la ciudad es caótico. Vehículos en doble y triple fila, automóviles ubicados en la vereda o bien obstruyendo las entradas de los garajes y las rampas para las personas en sillas de ruedas, y miles de cuidacoches que se adueñan del espacio público para colocar los rodados en cualquier sitio son situaciones que ocurren a diario, de día o de noche.
Esa anarquía de la calle queda reflejada en los números: la mitad de las multas labradas en los primeros seis meses del año fueron por mal estacionamiento, la infracción que encabeza la lista del total de faltas en el tránsito porteño, por encima del exceso de velocidad y de cruzar una luz roja. Si la tendencia no se modifica durante el segundo semestre de 2015, será el segundo año consecutivo que esta sanción supere al velocímetro y al semáforo.
Entre enero y julio pasados, se labraron 880.800 multas en toda la ciudad, de las cuales 324.223 las realizaron los inspectores y 556.577 quedaron registradas en las cámaras electrónicas, según la información de la subsecretaría de Transporte y Tránsito porteña. Del total, el 49,69% (437.701 infracciones) fueron por mal estacionamiento y el 30,28% correspondieron a la circulación por exceso de velocidad, de las cuales 142.573 tuvieron lugar en autopistas y 124.187, en avenidas y vías rápidas.
Semanas atrás, se actualizaron los valores de las Unidades Fijas (UF) que determinan los costos de las multas. Los infractores deben pagar $ 650 por mal estacionamiento, mientras que por exceso de velocidad se puede llegar a abonar hasta $ 26.000.
En el superpoblado parque automotor de la ciudad puede estar una de las explicaciones del crecimiento de las infracciones por estacionamiento indebido. A diario circulan 1.500.000 de vehículos que, en algún momento, descansan en la calle.
Otra de las razones es el cambio en la conducta de los automovilistas. "Notamos mayor responsabilidad al manejar", le dijo a LA NACION el subsecretario de Transporte y Tránsito de la ciudad, Guillermo Dietrich. "Se ven menos casos de conductores alcoholizados, que cruzan semáforos en rojo o que manejan a exceso de velocidad. Claro que es un agravante que haya más autos, pero el estacionamiento indebido se dan por la falta de respeto de los infractores", agregó el funcionario.
Entre las faltas más comunes del primer semestre de 2015 figuran, también, hablar por celular mientras se conduce, con 34.880 multas; cruzar un semáforo en rojo, 25.208, y girar en forma indebida, 13.452. Las cifras demuestran que la tendencia se mantiene como en todo 2014, cuando se labraron 1.196.102 actas por dejar los vehículos en lugares donde no estaba permitido.
EL MECANISMO DE SANCIÓN DE FALTAS
49,7%
de las infracciones
Es el porcentaje de multas por mal estacionamiento labradas en la ciudad entre enero y julio de este año
1200
inspectores
Son los que a diario controlan el tránsito en las calles porteñas. Se dividen en seis turnos de trabajo
54,8%
son fotomultas
Del total de las infracciones por mal estacionamiento, más de la mitad fueron efectuadas de manera electrónica

La línea 147 recibió más de 200 mil reclamos en lo que va del año. 24/08/2015

Calles sucias, veredas rotas, falta de luz, bocinazos y otros ruidos. Los porteños aman a su ciudad pero también la padecen. Los reclamos se cuentan de a miles. San Nicolás, Palermo y Caballito, los barrios con más denuncias.
Los porteños se quejan. Y mucho. Cada año el Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), que reúne tanto los llamados de la línea 147 como las consultas ingresadas a través de la web, recibe más de setecientos mil reclamos y denuncias. En lo que va del año, se efectuaron más de doscientas mil denuncias. Encabezaron el ranking de quejas los problemas de tránsito, la basura, los autos mal estacionados y las veredas rotas, un verdadero suplicio para personas que llevan carritos de bebé, bastón o tienen poco equilibrio al andar.
Palermo, Caballito, Flores, Belgrano y Villa Urquiza son los barrios con más problemas, o donde los vecinos alzan la voz para protestar. Si bien San Nicolás –el microcentro– es el barrio que encabeza la lista con más de quince mil reclamos realizados, el patrón de denuncias es diferente porque casi todas las quejas se relacionan con problemas del transporte. En el otro extremo, los vecinos del apacible y cuidado Puerto Madero fueron los que menos discaron 147.
“No entiendo por qué la gente deja la basura en la esquina de Charcas y Sánchez Bustamente. Antes había un contenedor pero desde que lo sacaron dejan las bolsas en la esquina, sobre la vereda y la calle. Como que hubieran adquirido el hábito y listo: ¿el contenedor ya no está? No importa”, se queja Mónica (61).
Con más de ochenta y cinco mil denuncias este año, los reclamos relacionados con la falta de higiene en el espacio público son los más frecuentes en todas partes. La mayoría protesta porque no se barren –o se barren mal– las calles, por la cantidad de basura y porque no la juntan.
Los contenedores son historia aparte: se convirtieron en los nuevos protagonistas de quejas y conflictos entre vecinos. Las denuncias porque están sucios, o rotos, o no los vacían y limpian compiten con los ruegos para que se los lleven a otro lado. Diecinueve mil personas pidieron que se los saquen de la puerta de su casa. Nadie quiere tenerlos cerca: suelen desbordar basura, tienen muy mal olor, atraen ratas y como muchos están rotos, las tapas ya no cierran.
“Vivimos en un barrio de casas bajas y no te imaginás como se escucha el camión que vacía los containers a las cuatro o cinco de la mañana. Hay días que pasa hasta dos veces en la misma madrugada. Despierta a todos. Ya hicimos el reclamo y por unas semanas pasó a las seis. Pero duró poco y otra vez se lo escucha de madrugada”, se queja Tomás (30) que vive en un primer piso a la calle sobre Gabriela Mistral en Villa Pueyrredón. Los vecinos hicieron un reclamo conjunto en el 147 y en la Defensoría del Pueblo.
Árboles, luces y veredas rotas
Continúan en la lista los problemas con el arbolado (20.075) y el alumbrado (18.931).
Los árboles engalanan las veredas pero, cuando no los podan, sus ramas entran por ventanas, terrazas y balcones.
Si las ramas molestan, las raíces no se quedan atrás: son muy efectivas a la hora de romper las veredas. Finalmente, no es raro que los residuos de las podas queden en la calle sin ser recolectados durante días. No es sólo cuestión de higiene. También es común que tapen los sumideros.
Los vecinos de Villa Devoto y de Villa Urquiza, que son barrios muy arbolados, se anotan a la cabeza de las quejas por este tema.
Otro factor de conflicto son las luminarias. Predominan las quejas por la cantidad de luces apagadas o que no funcionan. También hay muchos pedidos para que se refuerce el alumbrado público por cuestiones de seguridad. Flores, Caballito y Villa Lugano son los barrios con más reclamos en este rubro.
Cráteres urbanos
“Hace como dos años que hay un pozo enorme en la esquina de la avenida Balbín y Rivera. Y hace dos años que venimos denunciando al 147 y reclamando en la comuna. Nos dijeron que el boquete lo había hecho la empresa que se encargó de demoler el bar de la esquina pero nadie se hace cargo. Lo único que podemos hacer entre los vecinos es ir poniendo maderas y tablones para evitar que alguien se lastime”, cuenta Osvaldo (63), vecino de Belgrano.
Con más de 14 mil denuncias, las veredas y las calles rotas son otro de los problemas más denunciados por los porteños. Baches, cordones rotos y rampas deterioradas o faltantes son los temas más reclamados. Los vecinos de Caballito, Flores y Palermo fueron los que más baches y pozos reportaron.
“Por avenida San Martín ya no se puede caminar. Desde que están con la obra del Metrobús y el túnel de la estación El Libertador del tren Urquiza, las veredas son intransitables. Como el Metrobús parece que no entraba están rompiendo las veredas para achicarlas y en muchas cuadras están haciendo sólo un cantero y no los carriles exclusivos”, cuestiona Patricio (27), que vive en Villa del Parque.
Ruidoso y molesto
Así describen los vecinos al barullo constante que generan los bares, boliches y restaurantes en Palermo Hollywood o Las Cañitas.
“Vivo en Soler y Armenia antes de que Palermo sea Hollywood, Soho, Vintage o lo que fuera… desde que era un barrio tranquilo. Tengo que aceptar que está muy lindo, pero los ruidos son insoportables. Los fines de semana sabés que no vas a poder dormir antes de las tres de la madrugada. El año pasado pusieron un restaurante pegado a mi casa y es terrible el barullo. Se escucha todo”, comenta indignada Estela (57).
En 2014, el Ministerio Público Fiscal recibió más de siete mil reclamos por ruidos molestos. Palermo es el peor, con más de 1.500 quejas. Le siguen Balvanera (449), Caballito (435) y Recoleta (417).
Por otro lado, por ruidos molestos fueron siete de cada diez denuncias por contaminación recibidas por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Los datos fueron relevados por las Patrullas Ambientales, cuatro camionetas que recorren los barrios para detectar infracciones ambientales como el acopio de residuos en lugares prohibidos, el vertido de líquidos ilegales.
Si bien el organismo preveía que la basura iba a ser el mayor inconveniente, se encontraron con que la mayoría de las denuncias fueron por ruidos.
Según la Organización Mundial de la Salud, los sonidos por encima de los 70 decibeles se consideran molestos y, cuando superan los 90 decibeles, pasan a ser dañinos. Tal como lo indicaron las denuncias, los Patrullas detectaron que en el barrio Las Cañitas –repleto de bares, boliches y restaurantes– los valores de ruidos alcanzaban los 85 decibeles.
En los últimos años la cantidad de solicitudes, reclamos y denuncias que recibió el gobierno porteño a través del Sistema Único de Atención Ciudadana se incrementó notablemente. Los ciento diecisiete mil llamados y contactos a través de internet recibidos en 2011, se convirtieron en setecientos cincuenta y seis mil en 2014. El Ministerio de Modernización no contestó a la pregunta de cuántas de estas cuestiones fueron resueltas como esperaban los vecinos.

ULTIMA ACTUALIZACIÓN: 24/08/2015

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